martes, 27 de septiembre de 2016

EL APEGO: ¿Cuán importante es?
El apego es una tendencia original, una necesidad primaria y permanente
a buscar la relación con los otros


Éste tiene funciones de vital importancia en los primeros años de vida de los sujetos, existiendo distintos tipos y desarrollándose en etapas.
La conducta de apego tiene dos funciones básicas: una función biológica, que es obtener protección para asegurar la supervivencia, y la otra de carácter más psicológico, la de adquirir seguridad. Las funciones complementarias son las siguientes: ofrecer y regular la estimulación en cantidad y calidad, posibilitar la exploración y el aprendizaje, fomentar la salud física y mental, favorecer el desarrollo social y proporcionar placer.


Como mencionamos anteriormente encontramos diferentes tipos de apegos:
  • Apego seguro: los bebés con este tipo de apego exploran de forma activa mientras están solos con la figura de apego, y pueden tranquilizar visiblemente cuando los separan de ella. A menudo el bebé saluda a la figura de apego con afecto cuando regresa, y si está muy inquieto, tratará de entrar en contacto físico con ella. Estos bebés son sociables con extraños mientras la madre está presente.mama_bebe.jpg
  • Apego resistente: los bebés con este tipo de apego tratan de mantenerse cerca de la figura de apego y exploran muy poco mientras ella está presente. Se inquietan mucho cuando ésta se marcha, pero cuando regresa su reacción es ambivalente: permanece en su cercanía, pero pueden resistirse al contacto físico con ella mostrándose molestos por el abandono. Se muestran sumamente cautelosos con los extraños, aún en presencia de la figura de apego.
  • Apego evasivo: los bebés con este tipo de apego muestran poco malestar cuando son separados de la figura de apego y generalmente rehuyen de ella cuando regresa aunque ésta trate de ganar su atención. Suelen ser sociables con los extraños pero pueden ignorarlos de la misma forma en que evitan a su figura de apego cuando regresa.
  • Apego desorganizado/desorientado: es una combinación de los patrones de apego resistente y apego evasivo. El bebé puede mostrarse confuso permaneciendo inmóvil o acercarse para luego alejarse de forma abrupta a medida que la figura de apego se aproxima.
Aparte de los distintos tipos de apegos es importante destacar las diferentes etapas en las que se desarrolla:
Etapa de preapego (del nacimiento a 6 semanas)
El bebé comienza aplicando sus reflejos innatos. Llora, agarra, orienta la vista hacia los que le cuidan, responde positivamente a los acercamientos y caricias, y ya reacciona y distingue la voz de la madre de la de otras personas por las claves emocionales que aparecen en esta, pero aún no muestra conductas de apego.


Etapa de formación del apego (6 semanas a 6-8- meses)


El niño ya muestra con su conducta que distingue a la madre de otras personas. Sonríe y balbucea con más facilidad a la madre, y se muestra más tranquilo y calmado cuando es la madre quien le tiene en brazos. Presta mayor atención a los movimientos y acciones de la madre, pero aún lo que más le molesta es perder el contacto humano, no sólo el de la madre.


Etapa de apego (6-8 meses a 18 meses- 2 años)


Las reacciones de enfado y ansiedad ante la separación de la madre son ya una muestra clara del apego que el niño tiene con la madre. A partir de los 8 meses el niño empieza a tener preferencia por su madre y todas las acciones del niño en esta etapa están orientadas a conseguir una mayor presencia de la madre (gatear, manipular objetos, etc.)


Formación de relaciones recíprocas (de 18 meses- 2 años en adelante)

A partir de aquí, el bebé tiene ya la capacidad de representarse mentalmente a la madre cuando ésta no está, lo que unido con el comienzo del habla, provocan un cambio de conducta en el niño. Baja la ansiedad de separación, porque ya comprende que no es una separación definitiva, y porque la madre puede explicar cómo y cuándo va a regresar. Esto es importante, ya que las madres que explican las razones de la separación y el tiempo que tardarán, consiguen una reacción mucho más serena por parte del niño. No conviene engañarse, porque esto creará más problemas a la larga.  

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